
La lluvia de junio, me ha hecho creer que tocas mi piel.
Mientras caminaba sintiendo el roció en mis labios,
Envenenada quedé con tus fluidos, dulce aliento, penetrado
Hasta en lo mas mínimo de los tejidos de mi cuerpo,
El viento tan fresco sobre mi cara, me ha hecho sentirte,
En mi mente exploro cada una de tus palabras, las ocurrentes caricias,
Que no paraban.
El retrato en cada gota diluida en el parabrisas del auto.
Me he quedado paranoica de ti…
Y en los chorros de agua que vienen de las azoteas de las casas,
Veo los días que han trascurrido, el cosquilleo en este pequeño corazón.
Me asfixia la razón…
Pido tan solo pido noviembre que vuelvas en el roció de las tardes de junio…
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